
Para acompañar la carne, un tinto alentejano que fue comprado en un momento casi publicitario. No fui capaz de resistirme ante una botella que tenía grabado el número 7 en dorado. Tenía que ser bueno a la fuerza; así que, a la saca. Sólo puedo decir que no defraudó y que fue un buen acompañamiento para la velada.

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